Nuestra Historia

Si bien la primera cosecha tuvo lugar en 2004, el edificio que ocupa la bodega fue construido en 1921 y pertenecía a un gran complejo vitivinícola denominado “Bodegas y Viñedos Gargantini”. La familia Gargantini es originaria de la Suiza italiana y llegó a Mendoza a finales del siglo XIX.

 

 

Don Bautista Gargantini, fundador del complejo, erigió una de las más grandes empresas vitivinícolas de su tiempo. Sin embargo, con el pasar de los años, el edificio cambió de dueños y prácticamente quedó abandonado hasta 1987 cuando los descendientes de ese pionero recuperaron el patrimonio de la familia.

Es así como la bodega fue restaurada arquitectónicamente, conservando los detalles de su construcción original a la cual se le sumó nueva tecnología  para la elaboración de vinos de alta gama.

Actualmente es Silvia Gargantini, nieta de Bautista, junto a su esposo, Alejandro Genoud, los que están a cargo de la bodega. Los Genoud son también parte de la historia vitivinícola mendocina ya que el bisabuelo de Alejandro hizo grandes aportes para el mejoramiento del riego en la provincia. Se trata del reconocido Ingeniero Cipolleti, cuyo trabajo facilitó el cultivo en Mendoza.

La unión de estás dos familias hace posible la elaboración de grandes vinos que transmiten una importante herencia: el amor por la tierra y sus frutos.